El Valor de las Cosas bajo Estándares Aseguradores: Conceptos y Criterios (Segunda Parte)

El Valor de las Cosas bajo Estándares Aseguradores: Conceptos y Criterios (Segunda Parte)

publicado en: Gestión de Riesgos | 0

Las diferentes relaciones entre conceptos y criterios de valoración de las cosas (bajo estándares aseguradores), son el objetivo de esta segunda entrega, una síntesis en la que se pretende aglutinar algunos de los aspectos más relevantes y ahondar en aquellos que suelen generar mayores puntos de disertación entre los agentes protagonistas del sector.

 

En la primera parte se abordó desde un prisma histórico y casi filosófico, los orígenes que sentaron las bases de los preceptos modernos sobre valoración de los bienes.

 

En esta segunda incursión, abordaremos las diferentes metodologías de definición de este proceso de conciliación entre bienes y valores, profundizando en aquellos que, por nuestra experiencia, sabemos, suelen generar mayores puntos de disertación entre los agentes protagonistas del sector.

 

Contexto

Debemos resaltar el motivo por el que en el ámbito asegurador nos encontramos con los diferentes modelos y criterios de aseguramiento de un escenario, donde destacan:

 

  • La “suma asegurada” (límite máximo de indemnización a satisfacer por el asegurador en caso de siniestro, que tiene como objetivo acotar el límite máximo de responsabilidad del asegurador frente al asegurado, debiéndose velar porque dicha suma se adecue al valor del interés que se asegura en el momento en que se formaliza el contrato).

 

  • Y también el “interés económico asegurado”,

 

Ambos conceptos son los pilares fundamentales de toda póliza de seguros, bajo la que garantizaremos la restitución “proporcionada y equilibrada” del eventual perjuicio sufrido, bajo la indemnización, una vez ocurrido el daño bajo el evento previsto y pactado.

 

Normativa

Los artículos 25 a 30 de la LCS, se refieren al valor del interés asegurado, donde podemos destacar que para la determinación del daño se atenderá siempre al valor del interés asegurado en el momento inmediatamente anterior a la ocurrencia

del siniestro (art. 26 LCS), sin perder de vista que a continuación se determina que las partes, de común acuerdo, podrán fijar en la póliza, o con posterioridad a la celebración del contrato, el valor del interés asegurado que habrá de tenerse en cuenta para el cálculo de la indemnización (art. 28 LCS).

Finalmente, si se diese el caso en el que el valor del interés fuese superior a la declaración de la suma asegurada en el momento de producirse el siniestro, el asegurador únicamente se verá obligado a satisfacer la indemnización del daño en la misma proporción en la que la suma cubriese el propio interés, salvo que por pacto expreso se hubiese derogado la aplicación de la regla proporcional (art. 30 LCS).

 

Fórmula

Las diferentes modalidades asegurativas se tornan como la fórmula específica e ineludible bajo la que:

 

  • Amoldar las tarificaciones y las primas a devengar a las necesidades reales del Asegurado

 

  • Adaptar y modelizar la cuantificación de la indemnización por el daño causado al interés asegurado, conforme a la propia prima abonada, bajo el criterio universal de proporcionalidad y equilibrio que rige en el sector del seguro actualmente.

 

Resulta evidente que nos encontramos con dos variantes claras a las que habrá que tender, en la medida en la que las necesidades de aseguramiento conforme a la propia actividad asegurada se precisen:

 

  • en donde o bien la prima devengada es proporcional al valor íntegro del interés asegurado (valor total) y, por tanto, notablemente elevada (aunque puede que razonablemente proporcionada);

 

  • o bien sea modulada y, por tanto, sensiblemente reducida, para adaptar mediante los referidos criterios de valoración, la futurible y esperada indemnización por el daño sufrido a su justa proporción, respecto del valor del interés asegurado equivalente (primer riesgo, valor parcial, valor real, valor de nuevo, valor de reposición a nuevo, valor convenido, etc.).

 

Criterios

Trataremos aquellos que, por su menor exposición, suelen generar mayores confusiones a la hora de su determinación:

  • Seguro a primer riesgo: es una modalidad de aseguramiento en la que la suma asegurada no guarda relación con el valor total del interés asegurado, y bajo la cual, al no existir una relación directa entre valor asegurable y suma asegurada, en caso de infraseguro, no será de aplicación la regla proporcional.19
  • Modalidad de contratación a valor total, aquella en la que el capital asegurado en póliza coincide con el valor total del objeto garantizado.
  • El valor parcial es una técnica aseguradora bajo la que se estima, en un alto grado de improbabilidad, la opción de que tras un siniestro la pérdida del bien objeto de interés sea total, y por tanto se acota éste a la exposición máxima probable, reduciendo exponencialmente la prima a devengar.
  • Modelo a valor convenido: es una de las formas de materialización común de los criterios de valoración a primer riesgo (aunque con ligeros matices), y es el método por el cual al interés se le atribuye un determinado valor, completamente independiente del valor real o de reposición a nuevo de éste, ya que incluso puede sucederse que dicho valor de “mercado”, no sea posible predeterminarse con ningún otro testigo comparable. Por ejemplo un cuadro singular de un famoso pintor, donde por tanto vela necesariamente el pacto estimado entre las partes (art. 28 LCS).

 

Fuente: Alejandro Valladolid, Director de Siniestros y Construcción de Willis Iberia

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