¿Eres consciente de los problemas que puede generar un “Ingeniero Social” en tu empresa?

¿Eres consciente de los problemas que puede generar un “Ingeniero Social” en tu empresa?

publicado en: Consultoría de RRHH | 0

Sin duda existe alguien más peligroso que un hacker malintencionado que accede a la información personal y se infiltra en la red del sistema informático de una empresa. Nos referimos a la figura del “Ingeniero Social”. Un estafador con ciertas habilidades de comunicación y empatía que intenta obtener a través de los empleados de la firma grandes sumas de dinero de la compañía.

A las empresas les quita el sueño pensar que un suceso de hacking puede dejar su compañía en una situación de vulnerabilidad y desamparo total, ocasionando graves pérdidas.

Actualmente, de ahora en adelante, y de forma legítima, estamos obligados a establecer técnicas de gestión de riesgo para nuestra empresa. ¿Cómo? intensificando medidas de protección, reforzando las contraseñas, limitando el acceso online a la información confidencial, y desarrollando sólidos “ciberplanes” de respuesta con el único objetivo de hacer frente a la inevitable piratería de nuestros sistemas informáticos.

Pensemos que puede tratarse de cualquier empleado, y de cualquier nivel y perfil profesional, que haría lo imposible con tal de conseguir su objetivo. Podría ser el jefe, la mano derecha del jefe, un gran cliente, o un gran cliente potencial. No existe un patrón estándar.

A este hecho se suman otros condicionantes: el uso del email y de Internet actualmente se ha convertido en el medio más frecuente para cambiar la información bancaria de un proveedor, y que operaciones como esta se ejecutan en un par de minutos con tan sólo pulsar un par de teclas.

Resulta aterrador, pero un bono de fidelidad (una póliza contra actos criminales) ¿cubre este tipo de fraude? Está claro que supone una pérdida directa, normalmente dineraria, que se considera objetivamente hecho delictivo, y que sin lugar a dudas, existe intención. Entonces, ¿dónde reside realmente el problema? Si un empleado fue parte, o supuestamente formó parte del fraude, un simple bono o garantía de fidelidad/póliza contra actos delictivos puede ofrecer cierta protección. Pero cuando se trata de la suplantación de cliente o de un proveedor, puede que no exista cobertura alguna, a no ser que contemos con un suplemento en la póliza.

La solución para estos casos la encontramos en un asesor especializado que pueda orientarnos, ofrecer asesoramiento en los procedimientos de gestión del riesgo, y por supuesto, que incluya una amplia cobertura para todos los posibles casos de pérdidas por fraude de “Ingeniería Social”, incluyendo:

  • La suplantación de vendedor o proveedor.
  • La suplantación de ejecutivo.
  • La suplantación de cliente.

Todo ello, sin olvidarnos de preguntar a nuestro agente o broker designado si cuenta con un equipo exclusivamente dedicado a asegurar y proporcionar cobertura por fidelidad y actos delictivos, además de haberse sentado previamente con las principales aseguradoras con el fin de contribuir al desarrollo de soluciones frente a este tipo de riesgos.

En última instancia, este asesoramiento especializado es determinante para establecer la barrera entre ser engañado, y además de resultar horriblemente estafado, no poseer ningún tipo de protección. Esta es la gran diferencia.

 

 

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