El futuro de la movilidad: ¿qué pasará cuando la mitad de los conductores no tengan vehículo propio?

El futuro de la movilidad: ¿qué pasará cuando la mitad de los conductores no tengan vehículo propio?

publicado en: Gestión de Riesgos | 0

Una moto para usar una única vez entre dos puntos de la ciudad. Un coche compartido entre varios desconocidos. Un vehículo autónomo sin conductor. La movilidad está cambiando a un ritmo vertiginoso y la industria de la automoción intenta seguirle el ritmo. Cada vez más datos señalan que los conductores apuestan por compartir un vehículo en lugar de ser propietarios. Por entender la movilidad como un servicio y no como una posesión. El futuro de la movilidad, y su relación con el sector asegurador, está lleno de desafíos.

 

Cambios en el modelo de movilidad

Cada vehículo se pasa, de media, el 96% del tiempo parado. El resto está funcionando con una ocupación reducida. Son datos de la Asociación Española de Car Sharing. Teniendo en cuenta el coste del combustible, el del desgaste del vehículo y el de las reparaciones, a un conductor que haga menos de 15.000 kilómetros al año no le compensa ser propietario. Desde la asociación aseguran que el rodaje medio por vehículo en España es de 7.000 kilómetros al año.

Usando servicios de car sharing, como Zity, Car2Go o Wible, el gasto medio por usuario con este kilometraje sería de menos de 3.000 euros anuales por los más de 5.000 de tener un coche en propiedad. Quizá por eso en nuestro país hay unas 300.000 personas registradas para usar alguno de estos servicios. Es decir, el 2% de la población con permiso de conducir. A finales de 2017, el parque móvil de car sharing contaba con más de 2.000 vehículos. La mayoría concentrados todavía en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona y, en menor medida, en Bilbao y Sevilla.

El de la movilidad como servicio (MaaS, mobility as a service) es un caso muy comentado. Pero no es el único que señala los cambios que el usuario está introduciendo en la forma de moverse. Según la asociación de operadores de transporte urbano colectivo (ATUC), 4,5 millones de personas utilizaron el transporte público en 2017, un 3% más que el año anterior. Sin embargo, aseguran, existe demanda para que esta cifra alcance los 7,5 millones de personas en los próximos años.

A nivel mundial, varios estudios señalan que en 2025 la mitad de los conductores no querrán tener coche propio

Además, los usuarios utilizan cada vez más servicios de car pooling para viajes de media y larga distancia. BlaBlaCar cuenta en España con 3,5 millones de usuarios registrados; y 60 millones en todo el mundo. Por último, el aumento de los coches conectados y la llegada de los vehículos autónomos ya en el horizonte no hacen sino darle alas a un nuevo ecosistema de movilidad compartida.

De hecho, a nivel mundial, varios estudios señalan que en 2025 la mitad de los conductores no querrán tener coche propio. Son, además, los segmentos más jóvenes de población los que más claro tienen que no van a adquirir un vehículo en el futuro. Esta tendencia tendrá un impacto claro en la producción de coches y en el negocio de los concesionarios. Pero probablemente abra nuevas oportunidades para sectores emergentes.

 

La seguridad de los datos

Con el RGPD recién entrado en vigor, los usuarios han ganado más poder sobre sus datos privados. Las empresas, a su vez, han adquirido más responsabilidades sobre su gestión y almacenamiento. Todos los nuevos modelos de movilidad, del car sharing y el car pooling hasta el futuro cercano de los coches autónomos, se basan en datos para diferentes servicios. Así, en las últimas semanas ha surgido con intensidad la pregunta de a quién pertenecen estos datos. ¿Y para qué?

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Por un lado, los fabricantes pueden utilizar estos datos para mejorar el diseño y las capacidades de los vehículos. A su vez, las compañías de movilidad como servicio necesitan ciertas informaciones (como la ubicación, la velocidad o el consumo) para prestar dichos servicios. Las aseguradoras también están  interesadas en los datos sobre los hábitos de cada conductor, el estado y evolución del vehículo o los riesgos de cada zona de la ciudad para diseñar productos flexibles y a la carta. Y el usuario, claro, quiere asegurar que su privacidad no se ve vulnerada.

 

Los seguros y el futuro de la movilidad

Los usuarios son cada vez más conscientes del valor de sus datos. Además, tienen nuevas herramientas que les otorgan control sobre ellos. Sin embargo, varios estudios señalan que los beneficios que se obtienen al compartir los datos con una compañía también se valoran. Uno de los últimos, publicado por la Global Alliance of DataDriven Marketing Associations, indica que el 80% de los españoles está dispuesto a compartir sus datos a cambio de un beneficio.

El 80% de los españoles está dispuesto a compartir sus datos personales a cambio de un beneficio

El mismo porcentaje de conductores está dispuesto a compartir los datos de su conducción para obtener pólizas personalizadas, según la 2017 UBI consumer survey, de Willis Towers Watson. “Muchos conductores de diferentes edades están dispuestos a compartir sus datos de conducción a cambio de un seguro personalizado”, explicaba en este artículo Geoff Werner, global telematics product lead de Willis Towers Watson. “Es clave permitir a los titulares determinar si una política telemática los beneficiará antes de adquirir un seguro”.

La digitalización de la economía tiene muchas consecuencias. Una es el consumo colaborativo. Otra es el uso de servicios a la carta, también conocidos como on demand, y precios, productos y tarifas personalizados. Así, en el futuro se podrían desarrollar pólizas a medida para cada modelo de movilidad (ya sea un vehículo en propiedad, compartido, MaaS o un coche autónomo) basadas en datos y en los riesgos específicos – e, incluso, en tiempo real – de cada conductor.

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