Internet de las Cosas: claves y posibilidades

Internet de las Cosas: claves y posibilidades

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El llamado Internet of Things (IoT) o Internet de las Cosas ha revolucionado nuestro día a día, optimizando los tiempos dedicados a las labores domésticas y profesionales. Una sociedad que tiende al uso optimizado de aviones no tripulados, de drones, de vehículos de conducción automática y de la robótica más avanzada es un mundo de IoT vinculado. ¿Hacia dónde derivará este nuevo concepto? ¿Con qué beneficios y riesgos se asocia esta tecnología? Lo abordamos en este artículo.

 

¿Qué es el Internet de las Cosas?

Internet de las Cosas son, básicamente, los dispositivos conectados a internet. Esta simple definición cubre una enorme y creciente lista de actividades que se han vuelto fundamentales para el día a día de nuestra vida laboral y personal. Esta denominación surgió entre 2008 y 2009 y está asociada al crecimiento de la población mundial y al número de dispositivos conectados por persona.

Evolución dispositivos conectados vs población mundial

 

 

¿Es imprescindible el Internet de las Cosas para el progreso de los seres humanos?

“A medida que sigue aumentando la población del planeta, se torna cada vez más importante que las personas se conviertan en guardianes de la Tierra y de sus recursos”, asegura Dave Evans en el Informe de Cisco Internet de las cosas: Cómo la próxima evolución de Internet lo cambia todo. La idea se basa en que las personas desean vidas saludables, plenas y confortables para sí mismas, sus familias y las personas que les rodean. Si se combina la capacidad de la evolución de Internet en la que estamos inmersos para percibir, recolectar, transmitir, analizar y distribuir datos a escala masiva con la manera en que las personas procesan la información, “la humanidad tendrá el conocimiento y la sabiduría necesarios no solo para sobrevivir sino para mejorar y prosperar en los próximos meses, años, décadas y siglos”, insiste Evans.

 

El Big Data, la base del Internet de las Cosas

La IoT se mueve en una realidad que provoca un nuevo tipo de relación entre el ser humano y los objetos que le rodean, lo que traerá cambios en la forma de actuar y relacionarse y en los procesos de negocio.

Esta nueva realidad acarrea la focalización en el individuo, y tiene un especial impacto en la oferta de los servicios y productos de las empresas. Ya no serán generales para una comunidad sino personalizados al máximo en función de los gustos y preferencias de cada persona. Esto lo vemos ya en el sector de los seguros con las coberturas personalizadas.

Además, el Internet de las Cosas está introduciendo nuevos sensores y dispositivos para generar datos en tiempo real. Esto obliga a las empresas a seguir implementando procesos de transformación digital, ya que necesitan tecnologías de almacenamiento y Big Data para recoger y analizar esos datos y convertirlos en información de valor para la toma de decisiones.

En este sentido, lo que hace el Big Data es dar cobertura, desde el punto de vista de la solución, a esta explosión de datos. Esto supone un cambio de hábitos y dejarse llevar por algoritmos que acabarán pensando por nosotros.

 

Beneficios del IoT

Los beneficios más destacados que esta tecnología reporta a las personas y a las empresas son:

– la mejora de la seguridad

– la eficiencia operativa en las labores del día a día

– la mejora de la comunicación

– la automatización de procesos industriales complejos

– la optimización de operaciones globales en múltiples ubicaciones

– y crear propuestas de valor únicas

Respecto al último punto, el Internet de las Cosas ha abierto la puerta a nuevos productos y modelos de negocio, que impulsarán avances en la forma en que funciona nuestro mundo actual.

 

Riesgos asociados al IoT

Pero a pesar de las múltiples ventajas de su desarrollo, existen riesgos asociados que debemos tener en cuenta, en especial en relación a la violación de datos confidenciales.

Se estima que en 2020 haya 50 mil millones de dispositivos conectados a través de puertos IP. Con estas cifras, las posibles vulnerabilidades de seguridad serán más y más abundantes y peligrosas.

Los datos sensibles que una vez se protegían en un archivador cerrado ahora se pueden abrir por cualquier persona que tenga acceso a esos archivos en cualquier parte del mundo, a través de un dispositivo electrónico con conexión a internet.

Los actos de ciberdelincuentes aumentan día a día, los incidentes de piratería se han convertido en algo común y la seguridad en Internet se plantea, en ocasiones, como un término relativo, teniendo en cuenta que el ciberriesgo cero no existe.

 

Diálogo ante los riesgos del IoT

En este artículo, publicado en Willis Towers Watson Wire, Holly Daley, Senior Vice President & Client Advocate for Complex Risk & Tech, Media y Telecom, admite que como profesionales del sector seguros, para lidiar con los riesgos asociados al desarrollo del Internet de las Cosas es necesario un diálogo abierto entre la parte aseguradora, la asegurada y los asesores de riesgos sobre:

– Los límites y sublímites ante los ciberriesgos a los que se enfrentan las empresas.

– La actualización de la definición de políticas de actuación, hoy día obsoletas o poco claras.

– Exclusiones que no abordan los riesgos de los modelo de negocios actuales.

– Y deficiencias en la cobertura de daños materiales empresariales no físicos.

Este diálogo, desde el punto de vista de Holly Daley, también debe tratar las oportunidades para los nuevos productos, como las pólizas de ciberriesgos.

 

Los pasos siguientes

Según Edans, para que esta tecnología obtenga aceptación entre el público general, los proveedores de servicios y otras entidades deben proveer a los usuarios finales de aplicaciones que aporten valor tangible a las vidas de las personas. Dado que los seres humanos avanzan y evolucionan mediante la conversión de datos en información, conocimiento y sabiduría, el Internet de las Cosas posee el potencial necesario para cambiar el mundo, tal y como lo conocemos, a mejor.

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