Los riesgos de la Industria Petrolera: Una Cobertura al alza

Los riesgos de la Industria Petrolera: Una Cobertura al alza

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Tras los accidentes en instalaciones petrolíferas como los ocurridos en el Golfo de México o más recientemente en las refinerías de Siberia, surge la cuestión de saber cuales son los riesgos a los que se enfrenta la actividad petrolera y cómo se pueden cubrir.

Tradicionalmente la industria del petróleo ha sido una de las más expuestas al riesgo, tanto por el peligro de daño sobre sus estructuras físicas y las consecuencias que derivan de su actividad comercial, como por el elevado coste que suponen estos siniestros respecto a otros sectores como la aviación o el transporte. El coste de sus reparaciones es muy superior (unas diez veces) al de otras industrias no energéticas.

Circunstancias como las nuevas tecnologías y técnicas de prospección, junto a la exploración en aguas muy profundas, y una ausencia de información histórica, hacen muy difícil la tarea de fijar unas primas adecuadas para cada siniestro. Lo que queda claro es que el fuego es la principal causa de siniestralidad, seguida de otras causas como la rotura de maquinaria, explosiones, desastres naturales o las interrupciones de producción.

Los elevados costes y gasto por estos potenciales riesgos no pueden ser asumidos por una única compañía. Por ello las petroleras y grandes compañías traspasan a las aseguradoras y al mercado de los reaseguros aquellos riesgos que no pueden asumir. Este tipo de contratos queda fuera de las aseguradoras, y se gestiona por un reducido número de compañías líderes a nivel mundial con el apoyo de brókers de seguros como Willis Towers Watson.

Las principales coberturas son por los trabajos de exploración, explotación y producción, pero también son importantes las de las refinerías, tanques, oleoductos y gasoductos.

 

Seguros más frecuentes

Desde el punto de vista patrimonial, los riesgos de las petroleras están mayormente centrados en sus equipos o instalaciones para obtener el crudo, por lo que la póliza más frecuente es por daños y pérdida de beneficios, ya sean físicos o por la repercusión económica por los daños a reparar.

Pero también existen las pólizas por responsabilidad civil, por daños que pueden afectar a terceros derivados del almacenamiento, transporte o de la propia extracción.

Este tipo de seguros se contratan por las petroleras por posibles negligencias de la propia empresa, ante posibles reclamaciones de los propios trabajadores o de terceras empresas.

 

El reto

Cuando ocurre un siniestro de gran calado y repercusión con multas millonarias, como por ejemplo el caso BP, mayor es el coste, o el tope de cobertura que la compañía petrolífera tiene que contratar.

El desarrollo tecnológico y una buena situación de los precios han permitido la operación en sitios como Brasil, China, Argentina, Reino Unido, o nuevas zonas por explotar como la del Ártico. Pero ello aumenta considerablemente el riesgo en esta industria.

Otro punto que será tendencia en el sector asegurador vendrá marcado por la fracturación hidráulica. Varios litigios han supuesto algún obstáculo para nuestro mercado asegurador. El coste de las reclamaciones en grandes plataformas del sector energético está aumentando.

Pero parece que el mercado de seguros está expuesto a la volatilidad difícil de controlar del mercado financiero donde unas pocas reaseguradoras colocan paquetes de energía. Con lo que el riesgo se diversifica, y en definitiva afecta a un gran número de intervinientes en el proceso que sin duda influyen sobre el precio de las pólizas.

Según establece el Índice de Reaseguros Willis Towers Watson, la caída de precios del petróleo puede afectar a nuestro sector si se reducen las inversiones por las petroleras amenazando al desarrollo de su actividad.

 

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