Las cinco lecciones de Davos en seguridad internacional

Las cinco lecciones de Davos en seguridad internacional

publicado en: Gestión de Riesgos | 0

La importancia de la seguridad geopolítica e internacional fue uno de los puntos más debatidos en el último Foro Davos. Los líderes de las economías más poderosas y de las más prometedoras se llevaron consigo cinco lecciones de las que aprender para poner en práctica posibles soluciones en sus respectivos países. Aquí os las presentamos:

 

  1. ¿Están preparados los países más desarrollados para gestionar los riesgos de seguridad derivados de los cambios tecnológicos?

La respuesta es no, según Anja Kaspersen, directora de Seguridad Internacional en el Foro Davos e Isabel de Sola, experta también en Seguridad Internacional y miembro de su equipo. Los motivos para esta rotunda afirmación son varios. Es evidente que la tecnología está transformando la sociedad, pero también hace lo propio con el espacio de vulnerabilidad, aumentándolo.  Ahora existen riesgos potencialmente desconocidos, nunca imaginados, que en ocasiones se vinculan al desarrollo de la inteligencia artificial.

Igualmente, la amenaza de las ciber-armas es hoy una realidad y dirige los conflictos al ciberespacio. Con 9 mil millones de dispositivos conectados a internet, el potencial de estas vulnerabilidades ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años.

Ante estas premisas, se hace necesario aunar esfuerzos para anticiparse a los fallos de seguridad. Pero ahí no queda todo, ya que estas tecnologías también afectan a la capacidad de respuesta de los Gobiernos. En definitiva, es necesario estar preparados frente a los cambios tecnológicos de cara a reaccionar con éxito en cada situación.

 

  1. ¿Rodeados de vulnerabilidad?

Efectivamente. Ayudados por la tecnología, los pequeños grupos o actores individuales tienen un potencial sin precedentes y que puede ser muy destructivo.

El dicho de “cuando China estornuda el mundo se resfría”, lo podemos aplicar hoy también a las acciones globales: se produce un acontecimiento en un espacio y tiempo concreto y las consecuencias en otras partes del mundo serán inmediatas, en gran parte por las redes sociales, que ofrecen a estos actores la posibilidad de movilizar acciones violentas con rapidez. Para evitarlo, ya no sirven los métodos tradicionales sino adaptar las reacciones a los nuevos acontecimientos.

 

  1. La seguridad modifica las prioridades de inversión

La necesidad de adoptar presupuestos abultados para la seguridad de las empresas afecta a las prioridades de inversión. Desde un punto de vista comercial, la seguridad internacional es sobre todo una cuestión de gestión de riesgos tácticos más que de colaboración estratégica. Sin embargo, todas las empresas tienen el interés de operar en un entorno estable y para ello no queda otra opción que destinar fondos a la causa.

Por ejemplo, desde una perspectiva más global, preocupa el riesgo de un ataque cibernético en el ámbito aeronáutico. Esto lleva consigo implicaciones económicas a largo plazo para la industria.

 

  1. Equilibrio entre seguridad y privacidad

Los servicios de inteligencia necesitan las herramientas adecuadas para hacer frente a las nuevas amenazas pero siempre teniendo en cuenta las implicaciones y preocupaciones de los ciudadanos respecto a su privacidad.

El flujo transfronterizo de datos es hoy en día clave en la economía mundial. Anja Kaspersen e Isabel de Sola utilizan el símil “buscar una aguja en un pajar” para explicarlo mejor. Plantean que los servicios de inteligencia han desplazado su atención de la “aguja” (el actor malicioso), a la búsqueda del “pajar” (el patrón más amplio de conexiones), lo que implica un mayor coste.

Por otro lado, la tecnología avanza tan rápido que una infraestructura para la vigilancia masiva se puede implantar con gran rapidez. La reprogramación, por ejemplo, para llevar a cabo el análisis de patrones de actividad criminal, no plantea ningún problema, pero sí preguntas en cuanto al grado de privacidad de los individuos.

  1. Transformaciones en 2016

La convergencia de estos asuntos presenta una situación compleja, pero también una oportunidad para el cambio positivo en el panorama de la seguridad internacional. Las reglas del pasado pueden dar paso a unas nuevas, negociadas entre todos los actores implicados para renovar compromisos y apostar por integraciones que redunden en una seguridad internacional con garantías.

Como vemos, las amenazas del futuro citadas en estas lecciones de Davos están intrínsecamente vinculadas a las innovaciones tecnológicas, pero casualmente, también en la tecnología encontraremos la clave para mitigarlas.

 

 

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