Plan de previsión social empresarial, plan de pensiones y seguro colectivo: comparativa

Plan de previsión social empresarial, plan de pensiones y seguro colectivo: comparativa

publicado en: Consultoría de RRHH | 0

 

El debate alrededor de las pensiones está sobre la mesa. Los desafíos en el futuro del sistema y sus desequilibrios a nivel financiación marcarán una parte importante de la agenda pública y privada de los próximos años. Hoy por hoy, cada vez más compañías apuestan por construir un sistema complementario de aportaciones. El objetivo es que los trabajadores puedan mantener su nivel de vida tras la jubilación y generar el marco para la desvinculación de los empleados a la edad deseada por la compañía. Pero, ¿con qué soluciones cuentan las empresas? Estos son los diferentes instrumentos de ahorro en el mercado y así es su fiscalidad.

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Vehículos de financiación

 

Si la empresa decide promover un plan de jubilación, el mercado asegurador y de fondo de pensiones ofrece diferentes soluciones. Según su vehículo de instrumentación, existen tres grandes tipos de vehículos: el plan de pensiones de empleo (PPE), el plan de previsión social empresarial (PPSE) y el seguro colectivo de vida. Estas son sus principales características.

 

El plan de pensiones de empleo

 

Cualquier empleado de la empresa puede ser partícipe del plan (principio de no discriminación) y los derechos sobre las aportaciones siempre son de los empleados. Los planes de pensiones los promueve la empresa, participan los empleados y los beneficiarios son aquellas personas en cuyo favor se generan las prestaciones. Una de las grandes diferencias respecto a las otras dos modalidades es que están controlados por una comisión (formado por representantes de la empresa y de los partícipes), que es obligatoria por ley.

En los planes de pensiones de empleo, la estrategia de inversión es única y la decide la comisión de control del plan

Los planes de pensiones tienen un límite de aportación anual de 8.000 euros entre empresa y empleado. Es decir, si la empresa aporta 5.000 euros al año, el empleado puede completar la aportación con otros 3.000, como máximo.

En cuanto a las prestaciones recibidas, los planes de pensiones contemplan que se reciban el 100% de los derechos de baja inmediatamente. Las coberturas habituales son la jubilación, la invalidez, el fallecimiento o la dependencia severa. Además se contemplan situaciones excepcionales de liquidez que son la enfermedad grave, desahucios o desempleo de larga duración.

Por último, cabe destacar una característica que diferencia el plan de pensiones del resto de vehículos de financiación. En este, la estrategia de inversión es única y la decide la comisión de control del plan.

 

El plan de previsión social empresarial

 

También conocidos por las siglas PPSE, este tipo de solución permite, al igual que el plan de pensiones, cumple con los mismos principios básicos (no discriminación, atribución de derechos e irrevocabilidad de las aportaciones). Las aportaciones al PPSE están sujetas a los mismos límites que el PPE, es decir, con un límite anual de 8.000 euros entre empresa y empleado.

El PPSE se instrumentaliza mediante un seguro. El tomador del PPSE es la propia empresa, mientras que los asegurados son los empleados. Además, no existe una comisión de control y su función la lleva a cabo la propia compañía. Otra cosa que diferencia este vehículo de financiación es la estrategia de inversión, que es única para todo el colectivo, pero es decidida por el tomador del seguro, es decir, la empresa, pero que obligatoriamente tiene que tener una rentabilidad mínima garantizada.

Las contingencias por las que se puede percibir el PPSE son las mismas que para el PPE, incluyendo también las situaciones excepcionales de liquidez (desempleo de larga duración, enfermedad grave y desahucio).

 

El seguro colectivo de vida

 

Los seguros colectivos de vida son soluciones flexibles que pueden ir destinadas a un colectivo concreto dentro de la empresa y no tienen por qué estar abiertas a todos los empleados. Son similares a los PPSE en que el control lo efectúa la propia empresa y en que es esta también la que hace las funciones de tomador del seguro.

La fiscalidad de cada uno de los vehículos de financiación que hemos visto también es un factor importante a la hora de decidirse por uno u otro

Sin embargo, el seguro colectivo de vida no tiene límite de aportación y los derechos en caso de baja dependen de los compromisos adquiridos con los empleados. Además, no tienen por qué cubrir los llamados supuestos excepcionales de liquidez, aunque sí cubren las contingencias habituales (jubilación, fallecimiento, incapacidad…)

En cuanto a la estrategia de inversión, es la empresa, como tomador del seguro, la que decide esta estrategia, que será única para todos los empleados que forman parte al seguro colectivo de vida. Puede escogerse entre modalidades de inversión con rentabilidad garantizada, como modalidades de inversión en que el riesgo de inversión sea asumido por la empresa (unit linked).

 

La importancia de la fiscalidad

 

Aunque es un tema que suele pasar algo más desapercibido, la fiscalidad de cada uno de los vehículos de financiación que hemos visto también es un factor importante a la hora de decidirse por uno u otro. Aquí, las grandes diferencias están entre el seguro colectivo de vida y  los otros dos vehículos.

  • Para la empresa, las aportaciones del plan de pensiones y del PPSE son deducibles en el impuesto de sociedades, mientras que las prestaciones no tienen impacto fiscal. El caso del seguro colectivo es algo más complejo. Las primas imputadas se pueden deducir en el impuesto de sociedades, pero las no imputadas se pueden deducir solo en los ejercicios en que se satisfagan las prestaciones. Si las primas han sido imputadas, las prestaciones no tienen efecto fiscal. Pero si no lo han sido, son deducibles en el momento del cobro de la prestación.
  • Para el empleado, las prestaciones se consideran rendimientos del trabajo en el caso de los planes de pensiones y los PPSE. En ambos vehículos de financiación, la aportación del empleado y empresa puede utilizarse para minorar la base imponible.
    En cuanto a las aportaciones a los seguros colectivos por parte del empleado dependerá de si las aportaciones han sido o no imputadas al empelados. Las primas no imputadas no tienen impacto fiscal, mientras las imputadas son consideradas retribución en especie. Las prestaciones por jubilación e invalidez se consideran rendimiento del trabajo (aunque, en el caso de las primas imputadas, solo se hace con el exceso de prestación sobre el importe de la prima). Las prestaciones por fallecimiento – que recaen sobre los familiares – se ven afectadas por el impuesto de sucesiones (solo en los seguros colectivos, no en los planes de pensiones).

 

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