El sector de la automoción en Europa: menor producción de coches y más conectividad

El sector de la automoción en Europa: menor producción de coches y más conectividad

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Los próximos años marcarán el futuro de la movilidad. Coches eléctricos y con combustibles alternativos, vehículos autónomos para el transporte de mercancías y personas o servicios y plataformas de car sharing y car pooling señalan algunas de las tendencias. En Europa, la industria de la automoción se prepara para el cambio en la producción de coches y la revolución de los datos y el Internet de las Cosas.

 

El futuro de la producción de coches

En 2017, el 16% de los vehículos a nivel mundial se produjeron en las plantas de Europa Occidental. En 2030, el porcentaje habrá caído al 5% y los mismos países habrá producido poco más de seis millones de unidades. Los pronósticos se desprenden del Informe Global sobre Automoción 2018, de KPMG, basado en las respuestas de casi 1.000 ejecutivos de los sectores del automóvil y la tecnología y de alrededor de 2.100 consumidores.

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La mayor parte de ejecutivos consultados están de acuerdo en que va a ser difícil mantener la competitividad en la producción de coches de Europa Occidental frente a las regiones asiáticas. Además, la única manera de mantener peso en la producción global será apostar por los elementos de digitalización, conectividad e inteligencia artificial en el sector.

En Europa Occidental, también se prevén cambios en el modelo de comercialización. Más de la mitad de los ejecutivos encuestados (el 56%) cree que el número de concesionarios de vehículos se reducirá entre un 30% y un 50% de cara al año 2025. “Casi el 80% de los ejecutivos está convencido de que la única alternativa que tienen los concesionarios para sobrevivir es convertirse en centros de servicio o de vehículos de segunda mano”, explica Francisco Roger, socio responsable de Automoción de KPMG en España.

 

Las tendencias en el sector de la automoción

Con los desafíos en la producción de coches en el horizonte, otras tendencias más transversales señalan una serie de cambios en la industria de la automoción durante la próxima década.

  • Vehículos de propulsión eléctrica. El coche eléctrico ha pasado de la fase de desarrollo comercial a acaparar buena parte de la producción. Cada vez más marcas han puesto una fecha límite a la fabricación de vehículos diésel y gasolina. Para los ejecutivos participantes en el informe de KPMG, la movilidad eléctrica y el desarrollo de motores y baterías serán la tendencia dominante en el sector de la automoción en los próximos años.

Más de la mitad de los ejecutivos encuestados cree que el número de concesionarios de vehículos se reducirá entre un 30% y un 50% de cara al año 2025

  • Eficiencia en el uso de recursos. Al igual que muchos otros sectores, el de la automoción es cada vez más consciente de la escasez de determinados recursos naturales en el planeta. De hecho, el uso de metales poco abundantes en la fabricación de baterías es uno de los grandes desafíos a resolver por la industria del vehículo eléctrico.
  • Autonomía, economía colaborativa y plataformas de servicios. El car sharing y el car pooling han significado los primeros pasos hacia la movilidad compartida y colaborativa. La llegada de los vehículos autónomos en el medio plazo acabará de revolucionar los patrones de movilidad. Para la mayoría de los ejecutivos del informe KPMG, estos cambios no afectarán solo al transporte de personas, sino también al de mercancías.

La conectividad y el Internet de las Cosas

Aunque es una tendencia en si misma, la revolución que el Internet de las Cosas va a traer al sector de la automoción bien merece un apartado propio. El presente lo forman ya herramientas telemáticas y geolocalización, tanto para usuarios individuales como para la gestión de flotas comerciales, pero la conectividad de los vehículos no ha hecho más que dar sus primeros pasos.

A partir de 2020, se estima que la mayoría de los coches nuevos fabricados estarán conectados a Internet, con la vista puesta ya en los vehículos autónomos. Además de servicios de a bordo, como entretenimiento o geolocalización, el Internet de las Cosas aumentará la seguridad en carretera, la eficiencia en la conducción y en la gestión de las rutas o reforzará la respuesta ante situaciones de emergencia. La gran palanca de cambio está, como no, en los datos que se generan y registran a través de la movilidad conectada.

El Internet de las Cosas aumentará la seguridad en carretera, la eficiencia en la conducción y en la gestión de las rutas o reforzará la respuesta ante situaciones de emergencia

Sin embargo, el sector de la automoción deberá aliarse con empresas tecnológicas para integrar lo mejor de la digitalización en la industria de producción de vehículos y aprovechar las oportunidades de negocio que brindan los datos. De hecho, cada vez más fabricantes están sumando esfuerzos con operadores de telecomunicaciones o fabricantes de sensores, entre otros.

“Más del 80% de los ejecutivos está convencido de que el uso de los datos extraídos de los vehículos y los conductores será la base del futuro modelo de negocio de la industria automovilística”, concluye el informe de KPMG. “Esto implica redefinir el concepto de equipamiento de serie: según el 85% de los ejecutivos y 3 de cada 4 clientes, la seguridad cibernética y de los datos será una condición indispensable para adquirir un coche en el futuro”.

En este sentido, Carlota Suarez, Subdirectora de la Unidad especialista de Flotas de Willis Towers Watson, recalca que están preparados para prestar sus servicios como consultor de riesgos y bróker de seguros a las nuevas actividades. “Nos hemos reinventado para aportar las soluciones que estas empresas necesitan”, señala.

 

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